sábado, 5 de marzo de 2011

Todo el mundo sabe que se va a morir, pero nadie se lo cree. (como siempre escuchar la cancion y dejar comentario)

Tomado de un libro muy apreciado por mi : Martes con mi querido profesor
ideado y modificado
la cancion un tema llamado la cancion hungara de la muerte
segun cuenta su historia muchas personas se suicidaron luego de oirla
Se atreven........
Todo el mundo sabe que se va a morir, pero nadie se lo cree.
Si nos lo creyéramos, haríamos las cosas de otra manera.
-De modo que nos engañamos acerca de la muerte
Pero existe un planteamiento mejor.
El de saber que te vas a morir y estar preparado en cualquier momento.
Eso es mejor. Así, puedes llegar a estar verdaderamente más comprometido en tu vida mientras vives.
Haz lo que hacen los budistas.
Haz que todos los días se te pose en el hombro un pajarito que te pregunta:
¿Es éste el día?
¿Estoy preparado?
¿Estoy haciendo todo lo que tengo que hacer?
¿Estoy siendo la persona que quiero ser?

Cuando sobre tus pensamientos trascienden todas las ideas religiosas es que has aprendido mucho acerca de la muerte y es un signo y efecto caracteristico de la muerte.
Cuando aprendes a morir, aprendes a vivir.
todo el mundo conoce a alguien que se ha muerto. ¿Por qué es tan difícil pensar en morirse?
Porque la mayoría de nosotros vamos por ahí como sonámbulos
En realidad, no conocemos el mundo plenamente, porque estamos medio dormidos, haciendo las cosas que automáticamente creemos que debemos hacer.
-¿Y el hecho de enfrentarse a la muerte lo cambia todo?
Te quitas de encima todas esas tonterías y te centras en lo esencial. Cuando te das cuenta de que te vas a morir, lo ves todo de una manera muy diferente.
Si aceptases que puedes morirte en cualquier momento... entonces quizás no fueras tan ambicioso como eres.
Las cosas a las que dedicas tanto tiempo, todo ese trabajo que haces, podrían parecerte menos importantes. Podrías tener que hacer sitio a cosas más espirituales.
Tú puedes salir allí fuera, al aire libre, en cualquier momento. Puedes dar una vuelta a la manzana corriendo y hacer locuras. Yo no puedo hacerlo. No puedo salir. No puedo correr. No puedo estar allí fuera sin miedo a ponerme enfermo. Pero ¿sabes una cosa? Yo aprecio esa ventana más que tú.
Me asomo a esa ventana todos los días. Advierto los cambios de los árboles, la fuerza del viento. Es como si viera realmente el paso del tiempo por esa ventana. Como sé que mi tiempo casi se ha agotado, me siento atraído por la naturaleza como si la viera por primera vez.

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